10.12.2014

Solar Impulse y Schindler, juntos hacia la eficiencia energética

El revolucionario avión que vuela gracias a la luz del sol, iniciará su vuelta al mundo en marzo de 2015. El promotor, presidente y piloto del Solar Impulse, Bertrand Piccard, ha presentado esta mañana en Madrid el proyecto de la mano de Schindler, uno de sus principales patrocinadores.

Schindler, multinacional de elevadores y escaleras, colabora con ‘Solar Impulse’, un avión cuyo próximo objetivo es dar la vuelta al mundo sin usar ningún tipo de combustible fósil. Bertrand Piccard ha presentado hoy en Madrid el proyecto junto a Carlos Guembe, Presidente Ejecutivo de la Zona Europa Sur de Schindler. La multinacional suiza afianza así su compromiso con el desarrollo de tecnologías limpias y respetuosas con el medio ambiente.

Solar Impulse es el resultado de la alianza entre dos hombres para hacer realidad un proyecto considerado imposible por los expertos de la industria. Mientras Bertrand Piccard, psiquiatra y explorador, conseguía socios para financiar el proyecto y promovía tecnologías limpias (apoyadas posteriormente por importantes autoridades políticas), el ingeniero y empresario André Borschberg reunió y dirigió un equipo técnico de 80 personas. Han sido necesarios 12 años de cálculos, simulaciones, construcciones y pruebas para llegar al lanzamiento de la segunda versión del Solar Impulse, el avión más revolucionario del momento, preparado para volar alrededor del mundo con energía solar.

Cuenta con una cabina de 3,8 m3, y cada uno de sus detalles ha sido diseñado para que el piloto pueda permanecer en ella durante una semana. Sin embargo, en aras de la máxima eficiencia energética, la cabina no está presurizada ni climatizada, lo que supone un desafío adicional para la resistencia del piloto.

El intento de hacer el primer vuelo alrededor del mundo con energía solar está programado para que comience en marzo del 2015 desde Abu Dhabi. El Solar Impulse 2 volará sobre el Mar de Arabia, India, Birmania, China, el Océano Pacífico, Estados Unidos, el Océano Atlántico y el sur de Europa (eventualmente en España) antes de cerrar el recorrido volviendo al punto de partida. Se harán aterrizajes cada pocos días para alternar a los pilotos y organizar, en cada una de sus escalas, actos públicos junto con los gobiernos, las escuelas y las universidades de ese país.